Ahí, en un turno…

Ahí, en un turno, los pensamientos de la luna...

Gaseosos, espectrales, un vaho verdoso que sale del interior de la cabeza de un hombre que piensa...

Quien viola a la novia de su amigo, y la recuesta sobre unos pastos sin matarla...

Apuesto que ni siquiera sabría cómo hacerlo, las manos temblando en el cuchillo sin punta...

Aunque debiera ocultar su crimen, cortando algo de esa materia blanda...

Oh, la energía de las grandes provocaciones...

Un hombre nace y ya está condenado...

Claro, si Dios estaba loco… Repasaba en su habitación una fórmula de álgebra...

Que debía memorizar para una clase de muchos años atrás, cuando era niño...

Estaba algo cansado, se replegaba al fondo del aula...

Escuchaba una voz, mil voces, alguien recitaba la estrofa de una canción de moda...

¿Sus sentimientos eran normales, encontraba un punto donde apoyar cualquier razonamiento? Necesitaba un tiempo para pensar, algo habría ahí en las sombras cuando ya no había nada...

Seguro, estaría mejor con los animales…

Con su perro bebé embalsamado en una repisa...

Ahggggggg, Ahgggggggg, sentía un dolor muy fuerte en el hombro, tenía incrustado un tiro de escopeta entre sus huesos...

Algo había pasado cuando salió de ese supermercado...

Inclusive en la mirada de la vieja cuando se le clavaba helada...

Él entendió que eso se terminaría muy pronto...

Casi como si una magia dejara de resultar...

De esa materia estaba hecha su vida...

Era como en el momento en que le pusieron la inyección en el brazo…

Pero, ¿la droga hacía efecto o le habían inyectado solo agua destilada? Verde, rojo, amarillo y azul: colores sin forma, como manchas atrás del vidrio de un vagón de tren destartalado…

¿El Estrella del Norte era? Por donde sacaba la cabeza y miraba el paisaje retroceder velozmente, pero sin voluntades manifiestas como si toda la masa en sí fuera a ocultarse, a perderse por fin en esa negritud que terminaba dominándolo todo, sin separaciones, ni dolor…